MANIFIESTO EN DEFENSA DEL SOCIALISMO OBRERO

    La movilización de la juventud, de toda la universidad, de la población contra la LOU, para defender la enseñanza pública, es la máxima expresión de la indignación social, de la voluntad de parar el retroceso que el gobierno Aznar quiere imponer a las conquistas sociales y democráticas.
    No es un caso aislado. Desde hace dos años, son constantes las movilizaciones masivas de los más diversos sectores sociales, ya que, incluso en condiciones muchas veces difíciles, los trabajadores no pueden soportar el deterioro de las condiciones de vida y de trabajo.
    En este contexto es de destacar la creciente resistencia de militantes y responsables sindicales, que se niegan a aceptar las contrarreformas laborales, en particular el amplio rechazo con el que choca la pretensión de Aznar de negar el derecho a la libre negociación colectiva, que es el meollo de la libertad sindical, y con ello negar el papel de los sindicatos de clase.

Este movimiento social, tan amplio y con frecuencia disperso, ¿qué referente político tiene?
    La resistencia de los trabajadores y de la juventud a las contrarreformas no se corresponde con la actitud de muchos dirigentes políticos, centrados en la búsqueda de pactos con ese mismo gobierno cuya política es destruir los derechos y libertades que arrancamos a la muerte de Franco.
    Sin embargo, la defensa de la enseñanza pública, o de la sanidad, cualquier otra acción social exige a gritos una política socialista que aúne las reivindicaciones y aspiraciones de los trabajadores, la juventud y la inmensa mayoría de la población.
    Con pleno respeto al marco de las organizaciones en que militamos, los militantes obreros, polìticos y sindicales, que suscribimos este llamamiento, queremos contribuir a desarrollar una amplia discusión sobre esta cuestión, fundamentalmente entre los activistas y organizadores de la resistencia social.

    Es obligada una referencia a la situación que vive el mundo tras los atentados del 11 de septiembre y la declaración por parte de Bush de una guerra prolongada en todos los ámbitos. Pues se ha intensificado notablemente la ofensiva general para que las organizaciones de los trabajadores renuncien, en nombre de la crisis, del euro o de un supuesto “interés general” de la sociedad, a luchar contra la guerra, a defender los puestos de trabajo, los salarios, la Seguridad Social, los derechos que protegen a las clases trabajadoras de la sobreexplotación.
    Esta pretensión no es nueva. En los últimos años se nos ha reclamado lo mismo en nombre de la tercera vía promovida por Clinton, o la nueva economía. Se nos ha dicho que la mundialización impulsada por el capital especulativo traía el progreso, aunque había que corregir las desigualdades. Al cabo, esos intentos de recomponer las relaciones internacionales de dominación han derivado en el aumento de las guerras, el hundimiento económico general, la destrucción en masa de las empresas y servicios públicos, de las legislaciones laborales, el cuestionamiento de las libertades democráticas y de los derechos sindicales, y hasta de los estados nacionales, cuyas leyes recogen las conquistas sociales.
    Desde las instituciones internacionales se llama a la “sociedad civil” a colaborar en la construcción de este nuevo orden, con el pretexto de dar “rostro humano” a lo que no es es sino una gran empresa de destrucción, que amenaza con provocar un retroceso social histórico.
    Siguiendo la tradición obrera, consideramos que los enfrentamientos entre las clases son determinantes en la evolución de los acontecimientos. Rechazamos la “sociedad civil” en la que especuladores como Soros o multinacionales como Vivendi supuestamente tienen los mismos intereses que los trabajadores. Reafirmamos la necesidad de partidos y sindicatos de los trabajadores, identificados con la defensa de sus derechos, como base insustituible de la democracia, de la convivencia entre los pueblos. Constatamos que sólo hay dos alternativas: acompañar la destrucción de derechos y libertades o resistir y defenderlos. Esta última opción es la que han tomado los que exigen la retirada de la LOU, los que defienden la libre negociación colectiva.

Todos ellos necesitan una política que corresponda a la tradición socialista.
    Invitamos a todos los compañeros que participan en la defensa de los derechos y libertades a un intercambio de puntos de vista absolutamente abierto al respecto (con pleno respeto, lo reiteramos, al ámbito de cada una de las organizaciones).
¿Cuál es la política obrera, socialista, que la reistencia social reclama?
¿Cabría empezar por recoger algunas de las principales exigencias?

Podríamos citar:
· Defensa de los derechos contenidos en el Estatuto de los Trabajadores y en particular del derecho a la negociación colectiva.
· Defensa de la Seguridad Social y de los salarios.
· Defensa de los convenios de la OIT
· Defensa de la independencia de los sindicatos respecto de la patronal, el gobierno y las instituciones internacionales del capital.
· Defensa de la sanidad, de la enseñanza y de todos los servicios públicos. Retirada de la LOU.
· Defensa incondicional de las libertades democráticas y de los derechos de los pueblos.
· Por la paz, no a la guerra. Ni una peseta para las guerras de Afganistán, de la antigua Yugoslavia o de cualquier otra guerra.
¿No se reconocerían en esto sectores amplísimos de nuestra sociedad?

Que cada cual aporte su punto de vista.
    Invitamos a los que coincidan con la preocupación de este llamamiento por una política socialista obrera a que nos envíen su firma y la de otros compañeros, a preparar foros de debate y actos de presentación del mismo, y a formar una comisión de enlace.

    Este manifiesto fue presentado por el Colectivo por el Socialismo en el Club Diario Levante de Valencia el día 19 de diciembre de 2001. Fue suscrito inicialmente por sindicalistas y militantes políticos de diversas tendencias a título individual, sin comprometer a las organizaciones. Las organizaciones se señalan sólo como información.
 
Primeros firmantes:
Francesc Baixauli, PSPV-PSOE; Salvador Blanco, Movimiento vecinal; Ernest Boscà, EUPV; Antonio Calderón, FSP-UGT; Daniel Calvo, PSPV-PSOE; Manuel Capilla, Movimiento vecinal; Hermenegildo Estellés, FSP-UGT; Félix Estrela, Movimiento vecinal; Raúl S. García, FSP-UGT; Luis Lozano, FSP-UGT; Manuel Lubary, Colectivo socialista de EUPV; Juanjo Llorente, EUPV; Julián Marcelo, CC OO; María José Meseguer, FSP-UGT; Ventura Montalbán, FECOMA- CC OO; Gregorio Novella, FSP-UGT; Blas Ortega, POSI; Santiago J. Pérez, FSP-UGT; Rafael Pla, PCPV; Javier Redomero, FSP-UGT; Teresa Ribelles, PSPV-PSOE; Pedro Santolaria, FSP-UGT; Viecente J. Vallés, MCA-UGT; Jorge Yuste, FSP-UGT.

Firmas: socialismobrero@mixmail.com